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Te contamos cómo es el proceso FIV

proceso fiv

El proceso fiv suscita muchas dudas a las pacientes. Por lo tanto, vamos a intentar despejar algunas de las más frecuentes. En primer lugar, no todo el mundo tiene claro este concepto e incluso se tiende a confundir con la inseminación artificial.

Así, de una manera sencilla, podemos definirla como la técnica consistente en extraer a la mujer un número de óvulos para posteriormente fecundarlos en un laboratorio con los espermatozoides de su pareja o de un donante. Una vez fecundado, cada óvulo se convierte en un embrión que se introduce en el útero para que continúe su desarrollo.

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En cambio, en la inseminación no se extrae óvulo alguno, solo el semen de la pareja o el donante que se prepara previamente en el laboratorio y se coloca en el interior del útero de la mujer. Esta técnica favorece las probabilidades de fecundación.

Lo cierto es que a día de hoy está considerada como una magnífica oportunidad para que muchas mujeres puedan convertirse en madres.

¿Cuándo se recomienda un proceso de FIV?

Cuando las opciones anteriores han fracasado, se suele recomendar a las parejas que opten por esta vía.

Sin embargo, es normal que tengamos muchas dudas. Conceptos como la estimulación ovárica o qué es la transferencia embrionaria son completamente desconocidos. En este artículo vamos a ver si podemos resolver algunas de ellas.

Proceso FIV: ¿Cuáles son sus fases?

Estimulación ovárica

Todo proceso de fecundación in vitro comienza con la estimulación ovárica de la mujer. En un ciclo menstrual normal sólo se desarrolla un óvulo, a lo sumo dos. Pero para la fecundación in vitro es recomendable obtener más de un óvulo. Por lo tanto, es preciso estimular los ovarios hormonalmente para conseguir varios óvulos maduros. Esto es posible mediante la administración de hormonas que estimularán los folículos. Todo este proceso se vigila médicamente mediante la práctica de ecografías y análisis de sangre. Al llegar el momento propicio, se cita a la paciente para la extracción de los óvulos.

Extracción

Cuando la mayoría de los folículos ováricos presenta el tamaño adecuado (entre 19 y 21 mm) se administra una inyección por vía subcutánea que servirá para inducir la maduración ovocitaria. Unas 36 horas después la paciente es citada para extraer los óvulos.

Para ello, no es preciso el ingreso hospitalario. Así, se realiza en el quirófano y se seda a la mujer.

El embriólogo examinará bajo el microscopio los ovocitos que se han obtenido en la punción, además de encargarse de su aislamiento y clasificación. No hay que olvidar en esta fase el semen de la pareja (o donante) del que se necesitará una muestra.

Fecundación in vitro

Toca el turno de la fecundación del óvulo. Aquí, tenemos dos métodos posibles:

  • Normalmente se opta por un proceso FIV convencional en el que será preciso colocar en la placa de cultivo un óvulo junto a una elevada cantidad de espermatozoides capacitados (aprox. 250.000/ml).
  • Un segundo método es por ICSI, microinyección intracitoplasmática, donde se introducirá un espermatozoide vivo dentro del óvulo.

Transferencia

Una vez que los óvulos están maduros se realizará la transferencia embrionaria. En concreto, hablamos de la introducción de embriones viables, a través del cuello uterino de la mujer que quedarán depositados a aproximadamente a 1,5 cm. del fondo uterino.

En cuanto al número de embriones que pueden transferirse todo dependerá de la edad de la paciente y sus circunstancias médicas que debe evaluar el personal médico. ¿Y qué pasa con los embriones que no han sido transferidos? En estos casos se suele optar por su congelación. Así, pueden ser empleados en una nueva tentativa en el caso de que falle la primera.

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